Montbau, edificios, vecinos y vegetación con muchos años.

Un barrio saludable para perdurar y a mantener, hay que pensar en su sostenibilidad.

Edificios de más de 50 años, vecinos con el promedio de edad más alto de Barcelona y espacios públicos con una jardinería muy crecida. Estos tres factores combinados propician una realidad del complejo mantenimiento que debe resolverse incorporando al barrio de Montbau una estrategia de sostenibilidad en sus diferentes visiones: arquitectónica, social y ambiental.

Los edificios requieren mejoras constructivas y una rehabilitación energética y en términos de accesibilidad. Sigue pendiente la instalación de ascensores en la mayoría de comunidades. La edad promedio de los vecinos de Montbau podría bajarse dotando al barrio de más y mejores equipamientos y servicios en los que se fomente el relevo generacional de forma natural. La remodelada biblioteca es un ejemplo y una oportunidad a potenciar con mayor disponibilidad horaria por ejemplo y más actividades. Los jardines comienzan a ser un conflicto en la gestión y el mantenimiento. Ejemplos de estos conflictos son el riesgo de caídas de árboles de gran porte, las incursiones nocturnas de jabalíes que destrozan parterres o problemas de escorrentías de aguas en algunos parques. Hay que planificar y programar la renovación de la jardinería existente con criterios de sostenibilidad y ahorro energético incorporados al mantenimiento de los espacios públicos.

Si entendemos el barrio como el lugar donde residen personas en edificios y se interrelacionan en sus espacios públicos, jardines o equipamientos, comprenderemos la importancia de incorporar estrategias que actúen al mismo tiempo en los tres ejes. Hablar de sostenibilidad como forma de hacer perdurar la calidad de vida del barrio: en los edificios, en el espacio público y en las acciones sociales que atraigan vecinos de todas las edades.

De los edificios a rehabilitar.rehabilitacio-explanada

Las viviendas del barrio se construyeron casi todas en la década de los años 60 o inicios de los 70. Los criterios de construcción y habitabilidad de entonces hoy no serían aceptables en una obra nueva. En aquel momento la esperanza de vida para los edificios se consideraba razonable en 50 años. La realidad hoy es que han pasado más de 50 años y ningún edificio se ha caído por viejo. Quienes hacían esa afirmación no tenían en cuenta el valor rejuvenecedor y actualizador de la rehabilitación que hoy comprendemos. Y esa será una de las oportunidades que tienen los barrios de esa época para su supervivencia.

Nadie discute hoy que la rehabilitación de los edificios de viviendas es un instrumento para mantener o mejorar la calidad de vida de sus habitantes. De igual modo esa calidad se traslada a la actualización y valor relacional del espacio público de calidad y así también se contribuye a paliar efectos como la desigualdad social creciente en las ciudades. En caso de no mantener nuestra vivienda provocamos el deterioro de las condiciones de habitabilidad del edificio y de la salud del conjunto de vecinos. Por derivada se produce un reflejo también en el deterioro del espacio  público del entorno y así afectamos negativamente a la calidad de vida del barrio en el que vivimos.

De forma periódica el Consorci de l’Habitatge de Barcelona hace convocatorias de las que pueden beneficiarse edificios de viviendas como los de Montbau. Esas ayudas van dirigidas tanto a rehabilitaciones de interiores de vivienda como a rehabilitaciones de toda una comunidad. Se conceden subvenciones para reducir el consumo energético con acciones como cambiar ventanas más estancas y con aislamiento acústico, o para hacer instalaciones de agua caliente sanitaria mediante energía solar, o para aislar térmicamente fachadas y cubiertas sin aislamiento, o para hacer azoteas verdes, o para instalar ascensores en los edificios que aún no lo tienen, o para reparar patologías estructurales propias de edificios construidos hace tiempo, o para hacer obras en zonas comunes con criterios de eficiencia energética.

Mejorar el consumo energético y la accesibilidad a las viviendas son los elementos en los que más se incide en la llamada rehabilitación energética y que son criterios ya de aplicación en otros barrios creados en los años 60 y 70 en Barcelona. En el barrio de Canyelles, próximo a Montbau, se está llevando a cabo una rehabilitación energética integral de una torre de viviendas de 47 vecinos con la ayuda del Ayuntamiento de la ciudad. El proyecto se enmarca en el programa piloto europeo llamado GrowSmarter, que a su vez forma parte del programa de investigación e innovación Horizon 2020 financiado por la Unión Europea. Incorporando tecnología de smartcity para el monitoreo de resultados en algunas de las viviendas, se favorece el ahorro energético con la implicación de los vecinos directamente y con su colaboración en la reducción del impacto ambiental.

Urbanísticamente, el planeamiento surgió de influencias y modelos del movimiento moderno europeo y ahora Montbau debería mirar también hacia Europa para alinear intereses y aprovechar conocimiento y recursos en temas de ahorro energético e impacto ambiental. GrowSmarter y la experiencia del vecino barrio de Canyelles puede ser inspirador.

De la edad de los vecinos.11 festa montbau 07

Con datos de 2016 podemos afirmar que Montbau, con 5111 habitantes censados en 2013, es el barrio más envejecido de Barcelona. La media de edad del habitante de Barcelona es 44 años, la del de Montbau es 49,3 años, la más alta de la ciudad. La presencia de mayores de 65 años en la ciudad de Barcelona supone el 21,6% del total de la población y en Montbau el 31,2%, siendo así el barrio de la ciudad con más gente mayor. Como dicen muchos vecinos, a Montbau “vinimos jóvenes y nos hemos hecho viejos”.

Con esta realidad en la que casi uno de cada tres vecinos son jubilados, y en la que por cada niño de hasta 15 años hay dos jubilados, hay que pensar en las consecuencias del envejecimiento que se originarán en la vida del barrio: población más dependiente, necesidad de mejoras en accesibilidad, pisos que irán quedando vacíos o con gente mayor viviendo sola y sin capacidad de hacer mantenimiento básico, cambios en las tendencias de consumo en el comercio del barrio, cambios también en el uso del espacio público, necesidad de nuevos equipamientos y mejor situados,…

Identificados los riesgos he ahí las oportunidades para ir invirtiendo la tendencia y mejorar la atracción al barrio a población que ocupe esas nuevas necesidades, que aproveche las ventajas de la ubicación y la calidad de Montbau, próximo a una zona universitaria como la del Campus Mundet de la Universitat de Barcelona, a una zona de servicios hospitalaria como el hospital de Vall d’Hebron, barrio con alto valor natural y puerta real del Parc natural de Collserola y conectada metropolitanamente a través de la Ronda de Dalt (por cierto, ruidosa y barrera a mejorar).

A este respecto, en el blog Gentrificity, el demógrafo Antonio López advierte que en polígonos de vivienda como Montbau o Bellvitge, en los que la gente tiene 80 años y va falleciendo, se va a dar “una situación demográfica favorable para que haya una renovación de la población y se viva un proceso de sustitución hacia un nivel de instrucción más alto, lo mismo que pasó en Ciutat Vella hace veinte años”. Por tanto cabe preguntarse ¿tiene Montbau condiciones para convertirse en lugar alternativo al desarrollo de la cultura urbana fuera del centro de Barcelona? Pienso que sí, un origen que puso en valor urbanismo y arquitectura como cultura, la gestión por cooperativas de la construcción de sus edificios, el valor ambiental de su espacio público y la próxima desocupación de pisos en los que hoy vive gente muy mayor son algunas de las claves para imaginar una transformación del barrio más rejuvenecido y atractivo con un valor añadido basado en una nueva cultura barrio-urbana. Es una idea.

Del crecimiento de la vegetación del barrio.

dsc_0007-e1484429970528-destacadaBasta ver el impacto de la vegetación en las fotos del inicio del barrio y las de ahora. Hoy algunos árboles son tan o más altos que los edificios junto a los que fueron plantados. Al urbanizar calles y plazas se plantó al mismo tiempo mucho arbolado que que hoy vemos frente a las fachadas de las viviendas. Sin duda se ha hecho un mantenimiento por parte de los servicios municipales que habrá ido reponiendo árboles, parterres, mobiliario o pavimentos. La cuestión a repensar es si la sostenibilidad de la jardinería del barrio no tendrá un paralelismo con la edad avanzada de los vecinos del barrio y ya habría que pensar en alguna estrategia para que la renovación de la vegetación se produzca de manera escalonada en los próximos tiempos.

Parece razonable pensar en algún tipo de plan director de renovación de la vegetación del barrio que marque unos criterios y directrices para su ejecución en unas fases que sean realistas y que se puedan incluir en la agenda y presupuesto municipal. En ese plan se debe hablar de sostenibilidad, análisis de las especies más adecuadas en un entorno urbano pero próximo a Collserola, consumo energético en el mantenimiento, tipo de riego, tipos de pavimento permeable y soluciones de drenaje para evitar escorrentías descontroladas en zonas de sauló, por ejemplo.

En este apartado, y relacionado con las oportunidades de participación y cohesión social del barrio, se podrían plantear iniciativas de compromiso ciudadano intergeneracional en el mantenimiento de los jardines del barrio. El verde del barrio es una de las señas de identidad de las que muchos vecinos actualmente se muestran más satisfechos. La diversidad de rincones y espacios ajardinados en contacto directo con las plantas bajas con uso de vivienda y la fuerte dinámica asociativa del barrio puede originar un grupo de vecinos que, tutelados y con el soporte del Ayuntamiento, pueden abordar de una forma innovadora y responsable la gestión y mantenimiento de sus zonas verdes.

Como conclusión a esta reflexión sobre la edad y la madurez de Montbau y su mantenimiento, aquí se propone para Montbau una estrategia de sostenibilidad urbana, transversal y aplicada sobre tres ejes: rehabilitación energética y accesibilidad en los edificios, rejuvenecimiento de los habitantes y renovación programada de la jardinería del espacio público. La calidad de vida del barrio y su pervivencia se apoyará en acciones simultáneas sobre esas tres vías retroalimentándose los resultados positivos que se obtengan en cada una sobre el valor de las otras.

En definitiva, los vecinos queremos disfrutar de lo bueno del barrio durante otros 60 años y hacer de Montbau el barrio más saludable de Barcelona, si es que aún no lo es.

Fidel

Diciembre 2016

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